

Constanza Echaiz
Líder Agricultura Regenetiva en Latinoamerica Sur
El trabajo de Connie Echaiz parte de una idea sencilla. Las mejores soluciones agronómicas solo importan si tienen sentido para las personas que deben aplicarlas. Por eso ha construido su trayectoria profesional en la intersección entre la ciencia agrícola, la práctica en terreno y la toma de decisiones humanas. En lugar de tratar las prácticas como técnicas aisladas, concibe los sistemas agrícolas como procesos socioecológicos interconectados, moldeados por los suelos, los cultivos, las malezas y, de manera fundamental, por las personas que los gestionan. Su trabajo se centra en el Manejo Integrado de Malezas y en la adopción de prácticas sostenibles, con un fuerte interés en comprender por qué los agricultores eligen determinadas estrategias de manejo y cómo la ciencia puede apoyar mejor esas decisiones en contextos productivos reales.
Su base científica integra la agronomía, la ciencia de malezas y la investigación hortícola aplicada. Connie es ingeniera agrónoma por la Pontificia Universidad Católica de Chile, posee un Magíster en Horticultura y Ciencias de los Cultivos por The Ohio State University y actualmente está finalizando un doctorado en Ciencias Agrarias enfocado en la adopción de cultivos de servicio en huertos frutales y viñedos. Esta formación le permite moverse con fluidez entre la experimentación en campo, el análisis de datos y las preguntas sociotécnicas relacionadas con la adopción de prácticas de manejo, siempre con un énfasis claro en la relevancia práctica.
A lo largo de los años, su carrera se ha desarrollado allí donde la investigación se encuentra con el terreno y donde la evidencia dialoga con las decisiones cotidianas. Ha realizado investigación aplicada en ciencia de malezas tanto en Chile como en Estados Unidos, manteniendo un vínculo estrecho con agricultores, equipos técnicos y estudiantes. Su trabajo abarca experimentación en invernadero y campo, interacciones cultivo maleza y la difusión de resultados a través de publicaciones científicas, congresos y actividades de extensión. En todos estos espacios, el objetivo se mantiene constante. Traducir el conocimiento en herramientas de manejo que puedan implementarse de manera realista. La colaboración con equipos multidisciplinarios en el ámbito académico, de extensión y de investigación aplicada ha sido una característica central de su trayectoria profesional.
Compartir conocimiento es una extensión natural de ese trabajo. Connie disfruta transformar la investigación en algo útil y fácil de aplicar, ya sea a través de la docencia, el trabajo directo con asesores técnicos o la creación de espacios donde agricultores e investigadores puedan aprender unos de otros. Aporta una mirada sistémica y práctica a estos intercambios, buscando siempre conectar la ciencia con las realidades de la toma de decisiones diarias en los sistemas productivos.
En la base de todos estos roles existe una motivación constante. Lograr que el conocimiento agrícola se traduzca en decisiones que mejoren el desempeño de los sistemas, respetando al mismo tiempo las dimensiones ecológicas y humanas. A Connie la movilizan especialmente las preguntas que se sitúan en el límite entre la ciencia y la práctica, y la forma en que la investigación y la extensión pueden alinearse mejor con la toma de decisiones en el mundo real.
Fuera de su trabajo profesional, Connie mantiene una relación cercana con los sistemas alimentarios locales como parte de su vida cotidiana. Recolectar semillas, preparar almácigos, cuidar su huerto y acompañar los cultivos de temporada la conectan con ritmos más lentos y con los ciclos estacionales. En los últimos años, también ha profundizado su interés por la fermentación de alimentos, tanto tradicional como contemporánea, como la kombucha, los granos de kéfir, la cerveza de jengibre y el chucrut, explorando los alimentos como procesos vivos moldeados por el tiempo, el cuidado y la vida microbiana. Estas prácticas refuerzan su convicción de que la agricultura y los sistemas alimentarios son inseparables cuando se observan desde la perspectiva de los sistemas alimentarios locales y la gestión sostenible del territorio.